domingo, 18 de abril de 2010

Caracas socialista lista para el Bicentenario






Este gobierno de militares escapados de los cuarteles desde 1992, quienes estudiaron para ser soldados, pero que en el camino se arrepintieron y les dio por ser estadistas y gerentes públicos, tiene la maña de ponerle el remoquete de socialista a todo lo ya existía. Es así. Lo que ya existía. En este régimen no hay nada nuevo. Todo es apropiado, expropiado, asaltado, tomado, nacionalizado, cubanizado. Y rebautizado.

Esa es la clave. Cuba, la Cuba de Fidel Castro es la inspiración de este gobierno. Eso, a estas alturas, ya lo sabe todo el mundo. Vamos directo a ser una copia del régimen dictatorial, empobrecedor y hambreador de los hermanos Castro y la macollita que los respalda. Aquí es igual. Un grupito de militares se lanza un golpe, fracasa y vuelve, aprovechando las ventajas de la misma democracia que querían volarse para apoderarse del país y, por lo que ellos mismos dicen, no soltar más nunca el poder.

La estafa cubana se repite en Venezuela. Pero, en estos días de celebraciones de próceres y héroes, como le encantan al chavismo (aguardiente, comida y vagancia ¡beberemos!), a los revolucionarios les dio así como pena tener a Caracas como un chiquero y de un día para otro arrancaron a pintar todo de amarillo para que la reina argentina y el resto de monarcas invitados no vean de cerca tanta cochinada y tanta desidia. Como es de sospechar, algún negocio raro habrá detrás de tanta pintadera. Porque esta gente no pela. Ya se sabrá.

Si Caracas socialista, bien vestida y medio limpia, depende de la visita de la reina del Botox, pues lo mejor es que se mude para Miraflores. Igual, si Chávez le dio trabajo a Zelaya más rápido será con esta Miss en retiro. Lo importante es que podamos vivir sin tanta basura y tanta ruina, aunque eso cueste crear una agencia de turismo para que los jefes del mundo se la pasen aquí. Seguramente habrá que mandar a hacer otras 500 espadas de Bolívar, pero qué más da.

Como más nunca veremos a Caracas socialista como lo fue hasta ahora: un chiquero imperial, dejaremos para el recuerdo algunas fotos tomadas en estos mismos días previos al festín revolucionario. Así se construye un país. A punta de cobas y a fuerza de propaganda.
ELIDES ROJAS